París en el siglo XIX, el París de los artistas

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En el siglo XIX aparece en Francia, como revelación de una nueva sensibilidad en el modo de observar, la figura del “flâneur”. Esta supone un cambio en la relación del individuo con su espacio. Su deambular es uno nuevo, libre, como si la ciudad le fuera algo extraño. Su caminar se encuentra ahora en la esencia de un vagabundaje en ebriedad, como un paseo nebuloso sin recelo de la realidad.

Es el caminante opuesto al voyeur; como la práctica se opone a la teoría. El voyeur es quien posee el poder totalizador de la teoría, mientras que el caminante es quien practica estando inconscientemente perdido y hundido en la masa. Sin embargo, el “flâneur” no es un caminante cualquiera. Él es el caminante que, más allá de desenmascarar la alienación propia de las ciudades, entra en ella, desbaratando toda posibilidad de ilusión.
Los artistas de la época son los caminantes, y lo que recorren y aprehenden es París. El círculo Parisino alcanza un rol muy importante dentro de la literatura de esta época. Lo principal era mostrar el contraste entre la provincia y la ciudad de París. La ciudad es considerada, en ese momento, la capital del mundo y para los artistas vivir en París deviene un deseo universal. Es lo que ocurre en Safo, de Alphonse Daudet: una de las contradicciones a partir de las cuales se construye el relato es la llegada del protagonista, Jean Gaussin, desde la provincia a la ciudad. Sea lo que sea que se quiera lograr, el lugar para conseguirlo es París: una ambición artística, o de negocios; incluso el anhelo por las costumbres de vida parisina.

Los escritores franceses del siglo XIX dibujan París como si fuera un personaje de su relato; surge una ciudad que se camina y explora, por lo que aparece este flâneur, que se pasea con una mirada muy atenta en el espacio urbano. Y dentro de esta superficie por la que se pasea, está el París profundo, el que habitan Dechelette, Caoudal y La Gournerie, los artistas que conoce Jean en la novela. Ellos viven a fondo lo que ofrece la ciudad, sin tomar en cuenta consensos externos de lo que se podría valorar como bueno o malo; lo que la mirada provinciana podría llegar a juzgar. En París, las vida sucede, se desliza y avanza en distintas direcciones, funciona como un devenir constante que la provincia no parece entender. Y en ese sentido, París sería un espacio liso, mientras que la provincia sería el estanco. Todo esto quizás sea parte de la transformación que sufrió París en el siglo XIX: el paso de la ciudad antigua a una ciudad moderna diseñada por Haussmann. En un intento por transformar París en un paraíso es que también aparece el infierno, como una conjunción que cohabita sin muchas pugnas, y dentro de la cual los artistas encuentran su sitio.

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Autor: safotodalalira

Safo es una novela del naturalista francés Alphonse Daudet publicada por primera vez en 1884. Desde Libros de la Ballena hemos querido recuperar y dar a conocer la obra de este clásico de la literatura francesa.

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